domingo, 30 de enero de 2022

El final de la escalada: fauna

Zorzal comun


Ayer fui zorzal por un momento. La única diferencia era que al ave rechoncha le echaban de comer y a mí no. Por lo demás, ambos pajareábamos entre las rocas del Pico de la Miel mientras un impoluto hipster capturaba un trozo de nuestra alma con su moderna cámara analógica. 

 

 

Para siempre.

 

 

Pensando en esto perdí la concentración y el vigor recoge-cuerdas hizo que me quemase un dedo por la fricción con el textil. Malditos hipsters roba-almas. Afortunadamente el cerillazo fue tan breve como el tiempo de apertura del obturador.



¡Que vivan los dolores breves y sin consecuencias que nos mantienen vivos!



En aquella intersección de mundos alrededor del vértice geodésico había también unas familias. Dos o tres niños observaban, quietos y callados como esclavos, mi maniobra de recogida de cuerdas con la esperanza de ver lo que había pescado. Se fueron con las ganas, azuzados por el miedo de sus madres a "estar en un sitio muy peligroso".


Familias temerosas.

 

Ah, y una parejita viendo el atardecer.

 

Urbanitas limpios vestidos con tonos neutros.

 

Escaladores de colores, unos más sucios que otros.

 

Crisol de especímenes a 1343 m sobre el nivel del mar donde tenemos en común, de momento, la altura a la que queremos llegar.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario